"La seriedad que aprendían antes los niños de las familias trabajadoras; los acostumbraban desde pequeños a la conciencia del esfuerzo y del valor de las cosas, y los niños ayudaban a los padres en el taller o en el campo y las niñas a las madres en la casa, y sin darse mucha cuenta, sin perder del todo la sensación de que estaban jugando, llegaban a los nueve o a los diez años con un instinto de responsabilidad que en las últimas generaciones ha desaparecido sin dejar rastro"
Si a esto le añadimos que formamos parte de una sociedad en la que ya casi no existen valores como la ética, la moral y la educación, entonces vamos camino de la autodestrucción.
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